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Experiencia de Fe y Resiliencia ante el Covid-19

Por Lic. Magdalena Natividad Payán

Lic. Psicología Clínica


Las crisis sanitarias del coronavirus y la medida de confinamiento en casa son una amenaza para la vida física, pero también lo son para nuestra estabilidad psicológica. Toda amenaza apela a nuestra capacidad para resolverla, y esto llama directamente al concepto de resiliencia para afrontar al Covid-19.

La palabra resiliencia, etimológicamente, viene del latín resilio que significa “volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar”. Este significado hace énfasis en una potencialidad para saltar ante la adversidad: la amenaza que sentimos se transforma en el cuerpo en un impulso para dar un salto y volver a colocarnos. Pero sin ese sentimiento de amenaza no saltaríamos con tanta fuerza, es decir, la resiliencia emerge sólo en condiciones de contacto con el dolor.

En psicología, la resiliencia se define como la capacidad para salir fortalecido en condiciones adversas o traumáticas, que supone una respuesta de afrontamiento eficaz de las crisis.

El psiquiatra austriaco Victor Frankl, creó “La logoterapia”, y escribió su obra maestra “El hombre en busca del sentido” después de vivir una etapa de su vida de dolor e injusticias, y fue la capacidad de proyectarse hacia un futuro y creer esperanzado que habría un futuro, lo que le permitió sobrevivir. En este punto tan importante cabe señalar que los cristianos somos y nos proyectamos como personas de esperanza, viviendo en este tiempo litúrgico en pleno, la resurrección de Jesús.

En estos días que estamos pasando la mayor parte del tiempo en casa, es posible que aparezcan prejuicios, la discriminación, la culpabilidad, el miedo y la desconfianza. Aunado al aburrimiento, el tedio y una sensación de desequilibrio que creo que algunos y algunas hemos experimentado. Es en estos momentos donde nuestro esfuerzo y la gracia nos ayudan a tener palabras amables con quienes nos rodean, a contener el enojo, a luchar contra los pensamientos catastróficos o la destrucción de la crítica. Igualmente importante es poder pedir ayuda, platicar acerca de lo que sentimos…

La resiliencia no es sólo una capacidad individual, también implica a grupos, familias, la comunidad y las instituciones; como parte de la solución y la puesta en marcha de recursos para afrontar las situaciones críticas. Me gustaría poner énfasis en esta pertenencia que tenemos a nuestra madre Iglesia, nosotros tenemos una familia espiritual, un hermano y hermana para vivir “lo que está pasando” al lado.

A lo largo de la historia, El Espíritu Santo ha guiado a una Iglesia resiliente cuando se mantiene unida, cooperando todos para el bien común, cuando se respeta mutuamente y se cohesiona y solidariza. Además, también cuando hay por nuestra parte confianza en el liderazgo espiritual de nuestros pastores. Vivamos este tiempo de unidad espiritual luchando día a día por la paz, desde nuestras trincheras, Jesús Resucitado dará a cada día una victoria.

“Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, Padre Misericordioso y Dios de todo consuelo; Él es el que nos consuela en todos nuestros sufrimientos para que, gracias al consuelo que recibimos de Dios podamos nosotros confortar a los que sufren. Porque si es cierto que abundan en nosotros los padecimientos de Cristo, no es menos cierto que Cristo nos llena de consuelo”. ( 2 Co 1, 3-5 )

Referencias:

-Biblia de América. Edición Popular, (1997) La Casa de la Biblia. Editorial Verbo Divino. Madrid.16° Edición. P. 1216.

- Molina C., (2020) Resiliencia social e individual en la crisis sanitaria. Cepsim Madrid. Recopilado de: https://www.psicologiamadrid.es



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